¿Protagonista de la historia de tu vida?



Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano vivía Philip James, un joven herrero que soñaba con ser caballero de la Reina Catherine. Philip, huérfano de padre desde la época de las inundaciones, vivía con su madre en una humilde cabaña a las afueras de la aldea.

Puede que existan pocos Philips, herreros y con aspiraciones de caballero que vayan a leer esta historia y se puedan sentir identificados. Esta historia no es para ellos. Esta historia refleja la vida de aquellas personas que sienten que su vida ha dejado de ir sobre ellos/as.


¿Qué pasaría si en esta novela imaginaria llamada “Philip” se dedicasen dos tercios del libro a hablar sobre la Reina Catherine, los aldeanos o el clima de la aldea? ¿Qué pasa cuando no puedes parar de pensar en la fecha de entrega de ese informe que te roba la energía, o en los conflictos que tienes con tu jefe directo? ¿Y cuando sientes que todo lo que haces es para resolver problemas? Que la novela, simplemente, no iría sobre Philip “anymore”. Que la novela de tu vida no estaría yendo de ti.

¿Qué significa ser el/la protagonista de tu vida?

“Quiero volver a sentirme motivado”,“Me gustaría saber cómo ser lo suficientemente fuerte para afrontar esto” o “Me siento agotada y cada día me cuesta más ir a trabajar”. Situaciones en las que sentimos que hemos perdido el control, que no sabemos de dónde sacar las fuerzas para afrontar, de donde sacar el empuje para hacer aquello que nos proponemos.

Y es verdad: la vida es dura. Hay muchas situaciones complicadas, desagradables, dolorosas, difíciles y sin una aparente solución fácil. Hay cosas que no está en nuestra mano cambiar. Cosas del pasado, que ya fueron, del presente, que no nos corresponde cambiar, y del futuro, que no sabemos si podremos controlar.

Incluso en situaciones extremas, como comentamos en “Ser víctima vs. elegir libremente”, podemos elegir ser libres y ejercer nuestra decisión, al menos, sobre lo que pensamos.


Ejemplos como el de Viktor Frankl o el de Nelson Mandela nos sirven para ilustrar cómo realmente somos libres de elegir en qué lugar nos ponemos en nuestra vida, centrándonos en aquello que está en nuestro control.

Dragones y villanos

Y aunque parece importante recobrar ese protagonismo que nos corresponde en nuestra vida, es importante conocer qué dificultades podemos encontrar en el camino de lograrlo.

Por un lado, ponernos en este papel central nos activa emociones. Sustituir pensamientos persistentes como “tengo que acabar el informe ya, es imprescindible” por “quiero acabar el informe, y continuaré haciéndolo mañana. Ahora debo descansar y cuidarme para sentirme llena de energía mañana” puede llegar a hacernos sentir irresponsables, culpables o egoístas. A veces, estas emociones se activan como un resorte, casi de manera automática. Y es que, tenemos muy grabado el mensaje de que pensar en uno mismo/a es algo egoísta. Incluso, este tipo de comportamientos en los que anteponemos otras cosas a nuestro bienestar están socialmente aceptados.

Es importante destacar, que el amor propio, el amor hacia uno/a mismo/a es un ingrediente fundamental para amar y cuidar de aquellos y aquello que nos importa. Llevándolo al extremo, sin dormir lo suficiente o alimentarnos adecuadamente no podríamos cuidar a aquellos que nos rodean, ni ser parte activa de la comunidad.


Imaginemos nuestra vida como una jarra de agua. Si no llenamos nuestra jarra de agua (alimento, descanso, cuidado de sí mismo) no podremos llenar la jarra de aquellos (personas o proyectos) que nos rodean cuando lo necesiten.

Own your life

Hay muchas cosas que no podemos elegir de nuestras vidas. Pero es impresionante como perdemos la oportunidad de decidir cuando sí podemos. Own your life. Eres el protagonista de tu vida. ¿A qué esperas para escribir la siguiente página?

Invictus (Nelson Mandela)

Fuera de la noche que me cubre,

Negra como el abismo de polo a polo,

Agradezco a cualquier dios que pudiera existir

Por mi alma inconquistable.

En las feroces garras de la circunstancia

Ni he gemido ni he gritado.

Bajo los golpes del azar

Mi cabeza sangra, pero no se inclina.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas

Es inminente el Horror de la sombra,

Y sin embargo la amenaza de los años

Me encuentra y me encontrará sin miedo.

No importa cuán estrecha sea la puerta,

Cuán cargada de castigos la sentencia.

Soy el amo de mi destino:

Soy el capitán de mi alma.


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